martes, julio 25, 2017

Los días a tu nombre (2009)

A veces me siento tentado a pensar o suponer que la fórmula para escribir libros (por lo menos para los escritores ecuatorianos varones) es, una fantasía erótica masculina sumada a una dosis de pretenciosa intelectualidad. Lamentablemente este libro de Carlos Vásconez, hasta hace dos años presidente del núcleo de la Casa de la Cultura del Azuay, aunque con algunos buenos recursos, no logra superar este cliché. Recordándome a ratos a El deseo que lleva tu nombre (1989), del lojano Carlos Carrión y a la teleserie Dexter (más que a la Lolita de Nabukov, a la que cita con cierta insistencia), lamentablemente el resultado, justificado como "arrebato quijotesco-metafísico" por el círculo cercano al autor, no logra terminar de dar identidad a un libro que, quizás pudo dar mucho más.
El meloso dualismo con el que parte la obra, el del amor "comprado" e indigno de ser vivido versus el amor ideal e inmaculado, adosado con el conflicto de clase social (conflicto al menos replanteado por autores como Ernesto Carrión) y alternados con el tipo cotidiano y el aspirante a asesino, intentan dar su razón de ser a una novela que al menos tiene un ritmo narrativo aceptable, pero que en sus últimas páginas parece perderse en invocados subjetivismos que lejos de hacerme querer llegar al final, por poco me hacen dejar el libro tirado en el sillón, sin importarme el desenlace. Un detalle adicional: hace años, mi novia, curiosa de revisar algunos de nuestros textos, encontró en la novela una cita de Gunter Grass, insertada quizás a modo de acertijo. Otro detalle, que me toca en lo personal, y con lo que quizá encuentro alguna identificación con el autor, nada anónimo ya, es su gusto por Jorge Luis Borges, y una mención de Stendhal, cuyo libro Rojo y Negro vivió por mucho tiempo en mi casa sin que me diera cuenta, como muchos otros libros, y que pude leer no sin mucha dificultad en sexto curso del colegio.

Los días a tu nombre
Carlos Vásconez
2009 (1a. edición)
6.5/10

sábado, enero 14, 2017

Truquito y su gallada (1998)

Este es un libro que leí si no me equivoco en el 2015; creo que llegó a mi casa a inicios del 2012, cuando la abuela de una ex me obsequió un cartón repleto de los textos de la Empresa Eléctrica, sospecho que más que por pretender que los lea, para deshacerse de ellos. Así, un día llegué hasta Truquito y su gallada, escrito por el ibarreño Jorge Oviedo Rueda, también editorialista del diario La Hora.
En fin, supuse que se trataba de un texto orientado al público infantil y adolescente, por lo que esperé encontrar un lenguaje sencillo y directo, quizás lleno de algunos eufemismos, pero empleados de manera oportuna. Cumplida esa expectativa, el desarrollo de los personajes, los diferentes niños de origen humilde que tratan de sobrevivir a la sociedad quiteña (Truquito, Chuleta, Tabueno, Chivo, Soldadito) inicia con una divertida trama que logra atraparnos. Lamentablemente, el final echa quizás a perder todo lo logrado en los capítulos previos, al sucumbir ante la tragedia social de la disgregación, el alcoholismo y la delincuencia, que recae precisamente sobre Truquito, el niño afrodescendiente condenado por el estereotipo social, incluso en el esperanzador mundo de la literatura, pero del que quizás habríamos querido saber un poco más que de Soldadito, el verdadero protagonista de la novela.
Un detalle que quizás llama mucho mi atención, es una de las dedicatorias que el autor hace a los chicos del Centro de Rehabilitación Juvenil Virgilio Guerrero de Quito, sitio al que fue invitado a trabajar como instructor en 2014, pero al que no pude acudir por no reunir la documentación exigida por el estado en una sola tarde.

Truquito y su gallada
Jorge Oviedo Rueda
Abrapalabra editores
1998
7/10





viernes, enero 06, 2017

El pase del Niño


sábado, noviembre 26, 2016